ALEX LORA Y EL TRI INCENDIAN EE. UU. CON SU “ADICTO AL ROCANROL TOUR 2026”.
Por: Adriana Rockmero
El ícono indiscutible del rock en español y su legendaria banda conquistan más de 20 ciudades estadounidenses para celebrar más de cinco décadas de pura rebeldía, potencia musical e identidad azteca.
El motor de la leyenda viviente del rock mexicano volvió a rugir con más fuerza que nunca. Con el carisma estridente, la irreverencia sin filtros y la garra que lo han definido a lo largo de las décadas, Alex Lora y su emblemática agrupación, *El Tri*, dieron el estallido inicial a su esperada gira por Estados Unidos, “Adicto al Rocanrol Tour 2026″, el pasado 31 de julio con una gran afluencia en el House of Blues de Las Vegas.
Hablar de Alex Lora es remontarse a los cimientos mismos de la música contestataria en México. Nacido bajo el nombre de Three Souls in My Mind a finales de la década de los 60, el grupo sobrevivió al estigma, la censura gubernamental y las restricciones impuestas al género tras el histórico Festival de Avándaro en 1971.
Lejos de apagarse, Lora convirtió la adversidad en su principal combustible. Con la transición formal hacia El Tri en los años 80, la banda consolidó una identidad sonora urbana, cruda y profundamente conectada con la clase trabajadora, retratando las vivencias de la calle, el desamor, la crítica social y el folclore metropolitano como ningún otro proyecto en la historia del país.
A sus más de 55 años de trayectoria ininterrumpida sobre los escenarios, Lora demuestra que la energía libertaria del rocanrol no envejece, sino que se transforma en un manifiesto de identidad transgeneracional.
La travesía, producida en alianza por Azteca Music Group y Live Nation Concerts, llevará el grito de “¡Que viva el rocanrol!” a lo largo y ancho del territorio estadounidense, encendiendo los escenarios de Las Vegas, Salt Lake City, Denver, San Diego, Ventura, Stockton, Atlanta, Raleigh, Charlotte, Anaheim, Inglewood (Los Ángeles), San José, Sarasota, Fort Myers, San Antonio, Austin, Irving (Dallas), Houston, Phoenix, Tucson, Highland y culminando el 27 de noviembre en la imponente ciudad de Nueva York.
Más que una serie de conciertos, cada presentación de esta gira se configura como una misa pagana donde la nostalgia y el sudor se funden. La vigencia de El Tri radica en su capacidad para mantener intacto ese cordón umbilical con su público, funcionando como un puente cultural indispensable para la comunidad hispana que reside del otro lado de la frontera.
El espectáculo es una descarga incesante de adrenalina pura. Desde el primer riff rasgado de guitarra hasta el último grito destemplado del frontman chilango, el repertorio propone un viaje cronológico por la memoria de los fans de Alex. Himnos inmortales como Triste Canción, Las Piedras Rodantes, A.D.O., Metro Balderas y Chavo de Onda retumban no solo como clásicos del catálogo, sino como testimonios vivos de un movimiento que se negó a ser callado. Con la guitarra a cuestas, la armónica afilada y la bandera de la resistencia siempre en alto, Alex Lora y El Tri refrendan que su adicción al rocanrol sigue siendo el latido de un pueblo entero.




