“Érase una bestia”: José Madero devora el Estadio GNP y hace historia en el rock mexicano.
Por Adriana Rockmero
El “Rey de la Nostalgia” rompe barreras y silencia críticas con un rotundo Sold Out ante más de 65,000 personas, marcando un antes y un después para el rock nacional en esta década.
La noche del 24 de enero de 2026 quedará grabada en los libros de la música mexicana. Lo que para muchos detractores parecía una meta inalcanzable, José Madero lo convirtió en un ritual colectivo de más de tres horas: el primer solista de rock nacional en llenar en su totalidad el renovado Estadio GNP Seguros.
De las cenizas de un fenómeno a la cima en solitario
Desde que Madero emprendió su camino en solitario en 2016 con el lanzamiento de Carmesí, la industria lo miró con escepticismo. Sin embargo, tras seis álbumes de estudio (Carmesí, Noche, Alba, Psalmos, Giallo y el reciente Sarajevo), el regiomontano ha demostrado que su éxito no es producto de la inercia, sino de una evolución artística incansable.
El camino al estadio no fue gratuito.
Madero construyó este hito escalón por escalón:
La consolidación: Llenando teatros icónicos como el Metropólitan y la Arena Ciudad de México.
El récord del Auditorio Nacional: Con tres noches consecutivas agotadas que sirvieron como antesala a esta “bestia” de concierto.
Resiliencia: Manteniéndose fiel a su estilo introspectivo y dramático, logrando que canciones como “Lamentable”, “Sinmigo” y “MCMLXXX” se vuelvan himnos tan poderosos como los que alguna vez compuso con PXNDX.
Silenciando la polémica con hechos
En semanas previas, el debate en redes sociales se encendió tras comentarios de figuras de la televisión que cuestionaban el poder de convocatoria del músico frente a otros géneros. La respuesta de Madero no fue un tuit, sino un escenario desbordado. Con un setlist ambicioso de casi 40 canciones, que incluyó rarezas de su reciente compilado Canciones Míseras y guiños nostálgicos a su antigua banda (como la esperada “Nuestra Aflicción”), José Madero demostró que el rock en español no solo está vivo, sino que tiene un dueño absoluto en la CDMX.
“Para mí es el hito más grande de toda mi carrera, que ya suma casi 25 años. Estamos cumpliendo un sueño”, declaró el artista ante una multitud que no dejó de corear su nombre.
Un legado que trasciende modas
Este Sold Out no es solo una victoria personal para Madero; es un triunfo para el rock alternativo mexicano. En una década dominada por tendencias pasajeras, Pepe ha logrado lo que pocos: convertir su melancolía en un movimiento intergeneracional.





