El 14 de Diciembre 2025 se cumplio un año desde que partió físicamente Javier Isaac Medina Núñez, mejor conocido como Javier Bátiz, El Brujo. Tenía 80 años y dejó este plano en Tijuana, Baja California, la ciudad que lo vio nacer y convertirse en leyenda.
Javier Bátiz no solo fue un guitarrista:
fue el origen, el pulso inicial del rock mexicano,
el puente entre el blues, el R&B y el espíritu rebelde de una generación que aún no sabía que estaba haciendo historia.
Desde 1957, con Los TJ’s, absorbió y reinterpretó los sonidos que cruzaban la frontera:
el blues profundo de Muddy Waters,
la crudeza de Howlin’ Wolf,
el alma de B.B. King,
la energía de Chuck Berry,
el fuego de James Brown.
Todo eso lo transformó en un lenguaje propio, honesto y poderoso.
Fue maestro y mentor, sembrando talento y conciencia musical en figuras que después conquistarían el mundo:
Carlos Santana, Álex Lora, Fito de la Parra, Abraham Laboriel, entre muchos otros.
Su enseñanza no solo estaba en los acordes, sino en la actitud, en la libertad, en tocar con el corazón antes que con la técnica.
Con más de 60 años de trayectoria, Javier Bátiz fue reconocido en vida. En 2024, su ciudad natal le entregó las llaves de Tijuana, un gesto simbólico para quien siempre tuvo abiertas las puertas del respeto, la admiración y el amor del público.
Hoy, a un año de su partida, su guitarra sigue sonando.
Vive en cada riff de blues,
en cada escenario fronterizo,
en cada músico que se atreve a tocar con el alma.
Javier Bátiz no murió.
Se volvió eterno.
Gracias por el legado, Brujo del rock.
Tu música sigue guiando el camino.





